¿Qué es la privacidad digital?
Es el derecho que tienes a controlar cómo se recopilan, usan, almacenan y divulgan tus datos personales en un entorno digital conectado, y constituye la proyección en el ámbito tecnológico del derecho fundamental a la intimidad y a la protección de datos personales.
Dicho de otra manera, es tu derecho a elegir qué parte de tu vida es pública y qué parte pertenece a tu intimidad o privacidad.
Este derecho se regula en España por una serie de normas que veremos más en profundidad más adelante, y que en esencia son:
- El artículo 18.4 de la Constitución Española, que limita los usos de la informática que puedan afectar a la intimidad personal y familiar de los ciudadanos.
- El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que establece el marco jurídico para el tratamiento de datos personales en la Unión Europea.
- La Ley Orgánica 3/2018 (LOPDGDD), que adapta el RGPD al ordenamiento jurídico español.
¿Qué entendemos por entorno digital?
Es el ecosistema en el que acontece o se desarrolla tu vida social, económica, profesional y cultural a través de medios electrónicos.
En una definición más formal, diríamos que es el espacio virtual conformado por las infraestructuras técnicas, plataformas, aplicaciones, servicios y dispositivos conectados a internet y en el cual se generan, procesan y almacenan tanto datos como interacciones entre las personas usuarias, organizaciones y sistemas automatizados.
Elementos del entorno digital:
- Infraestructura técnica: Internet en su conjunto, servicios en la nube, redes móviles de comunicación, servidores.
- Plataformas y servicios: Redes sociales, buscadores, sitios de e-commerce / marketplaces, servicios financieros digitales, apps de IM (mensajería instantánea).
- Datos e información: Datos personales, metadatos, contenidos multimedia, trackings o registros de actividad, transacciones electrónicas.
- Dispositivos y objetos conectados (IoT / Internet of Things, o internet de las cosas): Ordenadores, smartphones, dispositivos wearables, elementos domóticos, electródomésticos y cámaras inteligentes, vehículos conectados.
- Normativa: legislación, políticas de privacidad, códigos éticos…
Principios clave de la privacidad digital
El marco legal europeo y español se apoya en una serie de principios básicos, que son la base para que, como ciudadanos, tengamos control sobre nuestra información en un entorno digital:
- Licitud, lealtad y transparencia: Los datos deben tratarse con base legal (consentimiento, contrato, obligación legal, interés legítimo) y de forma clara para el usuario. Esto significa que, por ejemplo, cuando una empresa te pide tus datos, debe decirte exactamente para qué los quiere, de manera clara y sin letra pequeña. Y tú, por supuesto, debes dar tu consentimiento para que los usen.
- Limitación de la finalidad: Los datos solo pueden usarse para el fin concreto para el que fueron recogidos. Siguiendo con el ejemplo del punto anterior, si has dado tus datos a esa empresa para que te envíe ofertas, no puede usarlos para otra cosa, como vendérselos a una agencia de viajes para que te spameen con sus promociones. Se deben usar solo para el propósito original.
- Minimización: Solo se deben recabar los datos estrictamente necesarios. Es el principio del "menos es más". Si una tienda online solo necesita tu dirección para enviarte un pedido, no tiene por qué pedirte tu fecha de nacimiento o tu estado civil. Solo deben recoger la información indispensable, y nada más.
- Exactitud: Deben mantenerse actualizados. Este principio garantiza que tu información sea precisa. Por ejemplo, si una empresa ha de enviarte un paquete, tus datos de envío y contacto han de estar al día, de lo contrario, el envío no llegaría a tu domicilio.
- Limitación del plazo de conservación: No se pueden guardar los datos indefinidamente; una vez que ya no son necesarios para el fin original, deben eliminarse.
- Integridad y confidencialidad: Protección frente a accesos no autorizados o pérdida. Tus datos han de permanecer privados para que no se pueda acceder a ellos sin autorización, o para evitar que se filtren. Aquí podemos mencionar el caso de las brechas de seguridad que, periódicamente se producen en sitios de comercio on-line o comercializadores de servicio, que dejan al descubierto los datos privados de miles o millones de usuarios.
- Responsabilidad proactiva (accountability): La empresa o entidad debe demostrar que cumple la normativa, para que de esta forma las empresas y organizaciones sean las responsables de garantizar que tus derechos se están respetando.
¿Qué es el consentimiento?
Es el permiso que el titular de los datos (tú) otorga a una entidad (una empresa, una organización) de forma consciente y clara para que pueda tratar tu información personal con una finalidad específica.
Sin embargo, en el contexto de la privacidad digital, no es un permiso cualquiera. Para que sea considerado válido y legalmente vinculante, el consentimiento debe cumplir con varios requisitos:
- Libre: No puede ser obtenido bajo coacción, presión o mediante un engaño. La persona debe poder decidir sin sentir que está siendo forzada.
- Específico: El permiso debe estar vinculado a una finalidad clara y concreta. Por ejemplo, no es lo mismo consentir el uso de tus datos para enviarte una newsletter que para venderlos a terceros con fines de publicidad. El consentimiento genérico no es válido.
- Informado: Antes de dar la conformidad, la persona debe saber exactamente para qué se van a usar sus datos, quién los va a tratar y durante cuánto tiempo.
- Inequívoco: La acción del usuario debe ser un acto claro y afirmativo. Esto es lo que diferencia una casilla premarcada (no válida) de un botón que el usuario debe marcar o un "acepto" que debe seleccionar.
Granularidad del consentimiento
El consentimiento, además, debe ser granular, es decir, debe poder aceptarse o rechazarse por separado para cada finalidad del tratamiento de la información, de ninguna manera puede ser genérico, que englobe múltiples finalidades de forma simultánea. El tratamiento de los datos debe desglosarse pues en categorías claras, y has de otorgar tu aprobación de manera inequívoca a cada una de ellas.
Debes poder aceptar que tus datos se utilicen para mejorar la funcionalidad de un servicio, pero rechazar de forma específica que se empleen para publicidad personalizada.