Se suele comparar Internet con una gran biblioteca, pero existe una diferencia fundamental: mientras que una biblioteca dispone de un catálogo en el que se recogen y organizan sus fondos y desde el que podemos localizar información por autor, materia u otros criterios, en Internet no existe un catálogo único que reúna todos sus contenidos.
Por ello, para localizar información en Internet debemos recurrir a una amplia variedad de herramientas de búsqueda y, sobre todo, aprender a seleccionar la más adecuada en función del tipo de información que necesitamos.
Además, la publicación de contenidos en Internet no está sometida, en general, a un proceso previo de revisión por parte de editores o profesionales de la materia. Cualquier persona puede publicar información sin necesidad de acreditar conocimientos especializados. Por eso, cuando utilices información obtenida en la Red, debes valorar su fiabilidad y comprobar que no se trate simplemente de opiniones, errores, invenciones o contenidos con finalidad publicitaria.